No es un número elegido al azar. Es lo que la ciencia lleva décadas confirmando.
Tus músculos tienen una capacidad limitada para almacenar fosfocreatina. Una vez llenos, el exceso se elimina por la orina. Más cantidad no es más beneficio: es más gasto y más carga para tus riñones. 3 gramos al día es la dosis con la que los estudios demuestran saturación óptima en la mayoría de personas. Ni más porque no cabe. Ni menos porque no llega.
Es la dosis exacta. La dosis honesta.
Algunos protocolos arrancan con una fase de carga de 5-7 días con dosis más altas para saturar más rápido los depósitos.
Con 3 gramos diarios constantes llegas al mismo punto en 3-4 semanas. Más lento, igual de efectivo, más suave para tu organismo.